Se supone que...

Se supone que no debería atreverme a esta aventura: un blog donde las palabras navegan en un guiso de ambigüedades. Un guiso en el que las ausencias soberbias y la arrogancia supina de una lexicografía tonta y cursi aflorarán en cada oración, en cada recodo de mi pobre y previsible expresión metafórica.
Pero siento la necesidad de otro canal donde mis sentidos se bifurquen, atornillen o maceren. Un canal donde las entrañas puedan mostrarse sin piedad, sin convencionalismos avaros de obsecuencias o calcomanías culturales que no me motivan y vanamente tratan de encorsetarme.

Bienvenidos a este vuelo rasante donde los planetas chocarán y la mutación de los sentidos estará en la mira de los Dioses y Diosas.

martes, 30 de junio de 2015

Perdidas

Te pierdes..... me pierdo.
Perdido todo. El todo perdido.

Estoy enredada en la historia de un fondo rojo profundo
como los océanos de flores borgoñas y susurrantes
como el calor del sol acorazado de lilas
como los pajes hirientes clamando desengaño

Te pierdes.... me pierdo.
Todo perdido. El perdido todo.

Estoy arriba, pero en el sumidero de la inconsciencia
del llanto y las amortajadas variaciones
imploro perdón de fondos que se ven y que no sean vistos
cala la inmolación de la razón. 

Suena

Suena la noche triste
suena

Adormecida está la noche serena
y suena

Que bella luna ausente de mil soles
prendidos fuego en la lluvia matizada de mirra

Que esplendida manada de estrellas
valientes ellas, valientes de luz

Mírame. Mírate.

Apócopada neonata de reverencias 
lamento perderte
en la inmensidad del vaivén.

domingo, 28 de junio de 2015

Naif


Sabrosa la tarde de tinta bonita
navega de sol en la tierra tenaz
no deja que las sombras golpeen las nubes
que remolonas, por el cielo van

Anidan en la brisa los rasgos solemnes 
de probas criaturas contentas de vivir
van alocadas por entre matas tan verdes
que los musgos sonrojan de tanto matiz

Los nidos del inmenso bosque de delicias
furibundos cantan entre los rayos dorados
que caen oblicuos a través de tímidas hojas
sonrientes ante un paisaje de rugosos encantos



Estrella Errante

Creo haber nacido estrella errante, de esas que se transforman en contumaz diáspora de acarreos y fugaces algoritmos. Tu me dices que es mejor ceñirse a los olvidos y amojonar la exfoliación de las ánimas... hesitan ellas sobre lo indetectable del olvido.
No te conviertas en implorante asceta, ni en gutural desgano. Sal de la madeja de espinos, cae a la intemperie de los verbos conjugados con malicia. De nada sirve atormentarse por las horas idas, las cantadas, las sufridas.
La contención y algarabía reverberan de idolatrías.... candentes y acechantes; sucias y divinas.
Déjate llevar. Y que otros sean en ti. 

El nombre que une

Dedicado a mi amigo entrañable Enrique Laverde


Por entre las sombras y el mar
que se escabullen hirientes
asoma la magia de la risa contemplativa y vertical
gozosa de palabras, música, cantos
arrebatada también de claroscuros y silencios

Anidan páramos en lo alto de los cielos

bogotanos ellos, entre la sal y un saxo que toca a los lejos
con tenor tripartito y en sí mismo
vuelta a las raíces de un nombre de arcángel que une
con distinto género y gloria
pero igual amor.

Alzo


Alzo mis manos a los Dioses, el sol y la luna. Las estrellas.
Bifumina la sombra de estiércoles paganos y los adobos multiformes, 
quita la voluminosa presencia de gárgolas ausentes
tenues escorzos de primaveras perennes

Alzo mis ojos,tus ojos. La mirada venteada de enquistados salmos.
Sin perdón, sin razón. Quema el agua de bruces en su inclinación verticalista
aminora su esencia, escribe su impronta
descarga la masa crítica de la historia.

Alzo las entrañas cansadas, hastiadas de bajezas controladas
Sin equilibrio o normalidad. Sin ecuanimidad ni lazos fuertes.
Perecer es vivir de una gratuidad insoportable
vomita la osadía ganas de estallar.

Alzo el alma corrupta en busca de respiro
ahogado el lazo incordioso con la vida, tuya y mia.
La sangre yerma y sin cobijas de lujuria 
se esparce mínima entre las formidables grietas.

No quiero seguir, no quiero hablar. Ya no quiero explicar el sinsentido de la apariencia
de las mentiras y afrentas
No quiero soportar, humillarme, controlarme. De rodillas imploro, de rodillas me mojo.
Quiero no querer, quiero no pensar.

Qué difícil es todo ésto. 

Salvaje


Veo un  álgido resplandor magnificente
en la gracia heróica de tu sonrisa
y no puedo contener la ilusión concreta
que revela mi dulzura por tu tierna piel.

Muerdo la sabia del árbol de la vida
para sentirte en mi abismo de redención perenne
y ni un grano de belleza perdura en tu sombra
porque tú misma estallas en tiránico sortilegio.

Escucho tus palabras diáfanas y musicales
cursar la inmensa sintonía de besos huracanados
e invado con mi voz tu cuerpo suave y moreno
para gozar de tu mundo, vasto y mineral.

Ruje ni corazón ante tu esfinge perfecta
se arremolina mi salvaje poesía con tu veracidad
y se acoplan en un pañuelo de caricias absolutas
nuestras gloriosas almas con eterno resplandor.

Duerme la mujer morena

Duerme al mujer morena
mientras escucha los tibios sonidos de la noche.

No está segura de sumergir sus sentidos
en lo más profundo de su cómica fantasía
liberando sus iracundos y vírgenes temores 
dejándolos volar cuan pájaros de horizonte.

Yo comprendo el recelo y angustias que recorren su cuerpo
cuando el sueño se hunde en su seno.

Siento que sus párpados de miel no quieren decirme
lo poco sensible que a veces se siente
porque las estrellas no velan su sarcástico albedrío
sino que la espantan con obscenos pétalos que han fallecido.

Me considero culpable por las desdichas que sufre
durante su esporádico letargo lento y feroz.
Quizás cuando despierte descubra que todo ha sido un olvido, un murmullo o un recuerdo;
o tal vez nada, en la soledad de mi ausencia.

La pasión es un presente de los Dioses
que ha hecho de mi corazón un tímido voluntario creador de precipicios

jueves, 25 de junio de 2015

Quiero ser


Existen personas cuyo magno cielo se estremece en la incandescencia
en sus sortilegios de soles urbanos y las cadencias celestes y diáfanas.
Quiero que ese tipo de seres me deglutan e incorporen a tan estético y esquemático banquete.
Quiero ser parte
Quiero ser.

Existen personas cuyo amoroso anverso enamora, subyuga, electriza
en sus generosos protagonismos derrochan amor, pasión, encanto, sonrisas.
Quiero que ese tipo de seres me atrapen, me maten, 
me sacrifiquen como ofrenda a los Dioses redimidos
Quiero ser parte
Quiero ser.

Lo único que necesito de tí


Por un instante mastiqué el sideral goce de invadir con mi amor
tu dulce seno desabrigado de mortales.

Un mudo e infausto destierro atrapa mi albina corteza
tras la doliente reacción de tu silencio.

Un pretérito alivio envuelve mi rústico y mediocre espectro
para proyectar ilusión en tu tiernos ojos almendros.

Un muro de ecléctico firmamento frena mi luminoso abismo
hasta desdibujar tu candor en mágicas locuras.

Un holgado cubículo de necedades atoran mi rumiante garganta 
expandida en la infausta razón que vislumbra tu indiferencia.


Una mirada,
un solaz y ligero atisbo de madura sirena,
o una ojeada austera a mi instinto mendicante.


Es lo único que necesito de tí para seguir viviendo.    

martes, 23 de junio de 2015

Siénteme latir

Es el esquema del amor que me perturba
en la sutil luz de tu referencia
que salpica el caliz lleno de malicias
espesando la gruta simple de la ironía
maliciosa detonación de celebraciones
se jactan de interiores mansos con la prosa
que sigue un cono de sombras y simulaciones
cabalgando en tu cuerpo la indiferencia 

Es el color de la vida y sus desdichas
que me hunden en los mundos posibles de la ira
la cavilación, la complacencia, la belleza
de sentirme virgen de tactos ajenos y mugrosos
discrepo con la ciénaga imperturbable de los días
gastados de estrellas y pasos lentos   
poséeme y átame a tu manantial riguroso
siénteme latir, cabizbajo entierro.

Tiempo


Olvidada pasión
renegado perdón de los días sin prisas.

Desordenadas tinieblas en las prímulas amarillas por el tiempo sin tiempo

Suena el carrillón sin agonías ni belleza
martilla el alma con armas de grosor literal

Muescas de pesados vocablos en la punta de los labios sin carne, sin belleza

Me duele el dolor de perderlo sin prisas
en su nada, en su todo

en su olor y desencanto de caspas libres, agonías lentas.

Vagar eterna



Antiutilitaria razón, estigma y dolor
con teatro de equiparables y tontos actores 
encierro luciérnagas en un ático de mármoles
tallados todos con las entrañas de la unción

Rezuma escarnio y valiente el anacoreta de vides
y atesora la bandera arrugada por mis lágrimas rústicas
¡déjame ya duda pusilánime!
quiero vagar eterna en la vida excesiva


Hojas tristes


Hojas tristes de otoño que apañan la brisa de abril
tibio atardecer, cobre reverdecer de sugerencias y lamentaciones
mínimos suspiros para inmensas quejas
lo que queda tapiado es el olvido y la desesperanza 
la confabulación de la insolencia
verdad áspera y criminal

Tallos laxos de bordes mundanos
que sirven al proceder y a la desidia de los versos
tierra sucia de condensaciones y huellas
anochecidas y aparecidas en la inmensidad de la hoja en blanco
tristes y vencidas, grises y mediocres
oraciones cansinas en la estepa del amor.

Qué poco sabe


Qué poco sabe el amor 
el dolor
qué poco sabe

Qué poco hiriente amanecer
atardecer
en los páramos de los himnos

Mancha la hoja de inerte condescendencia
¡ mírame ! 
Estoy sangrando por mi descuido,
por tu ofensa.

Qué poco sabe el sabor
el color
qué poco sabe

Qué poco dura el instante intenso
que poco vale 
que poco encierra.

lunes, 22 de junio de 2015

Reloj

Sabia luz de los caminos 
y las estrellas declinantes
brillas tú en la intemperancia renuente
plañido prosaico y bizantino rapsoda

En la lúdica histeria mecánica
de ruedas y coronas; resortes y tornillos
enhebras en los intersticios una belleza visceral
obcecada y bucólica.

Remolino de interpretantes
neblina de ambigüedades y acertijos
improcedente jerarca de los cristales mustios
cultura de sibaritas... sangre de reloj.

Abril


Seguiré penando el otoño con las hojas marchitas de abril
mientras el cielo se yergue mustio en las gárgolas del presente.
Atoan los náufragos luminosos de candiles y mazorcas
en la inhallable cofradía del amor y el dolor.

Luciérnaga de sombras y crisantemos en los resquicios de la vida
austera y vaga matriz de limo y placton perfumado de soles
los Dioses tronan alegóricos en sus ruegos viscerales
manadas de contornos y masa crítica que grita y llora en el sumidero perenne

Seguiré en los altos mástiles jugando con las apostilladas palabras
que suenan huecas pero llenas de rigor
noto tu sonrisa al no entender que escribo y callo
no deseo quebrar la magia surgente del amor.  

Imperfecciones

No siempre se puede agradar, ser feliz, ser justo. No siempre es posible contemplar a los semejantes en todos sus atributos, sus características, sus justificaciones. No se puede emprender o planear sin tener claro qué queremos, qué sentimos, cuál es la meta. 
Todo no se puede.

Porque no es posible diplomarse de sabio sin desconocimiento, sin esa miseria de ultratumba que es el dolor por el semejante, el atormentado pequeño ignorante de la ciénaga de los olvidos o los fastidios que crecen de manera exponencial. Los malentendidos son obesos y abundan, parecen un fertilizante desmedido que se esparce y causa daño, a veces irreparable.